Meridiano 105

JOSÉ LUIS LÓPEZ DUARTE / EN LA RAYA

Héctor Melesio Cuén Ojeda, líder del PAS y factor estratégico indiscutido en las decisiones del poder político en Sinaloa va llegando a un punto en que quizá todo debe cambiar desde sí mismo, pasando por el Partido Sinaloense y la propia Universidad Autónoma de Sinaloa y su entorno político general.

Desde hace ya poco más de doce años, cuando Héctor Cuén asumió el mando de la UAS, encabezó las transformaciones cruciales de la universidad en los últimos 20 años, que lo convirtieron en el líder político de la comunidad universitaria; aunado a su proceso político electoral que lo llevó a ser presidente municipal de Culiacán en 2011 y casi al parejo la fundación del Partido Sinaloense, hasta convertirse en el candidato a gobernador el 2016 que estuvo en el umbral de ganar la contienda, si no es por los compromisos del malovismo con el PRI, el secuestro del PAN estatal y el fraude electoral que realizó el PRI a favor de Quirino Ordaz.

Esa ha sido una meteórica carrera política forjada con un poco de todo, quizá por los tiempos del pragmatismo, la descomposición ideológica, cultural y política de los partidos y las aspiraciones sociales de buscar algo nuevo.

Con esa mezcla se forjó el líder y candidato que ya cursó casi todas las facetas públicas, que ahora está a los pies de una nueva coyuntura política del país, las más inciertas y complejas desde 1988.

Hoy Cuén Ojeda tiene que tomar decisiones en un momento en el cual su figura ya creció y la continuidad así como el fortalecimiento de su liderazgo político dependerán de muchos cambios y transformaciones que deberán ser cuidadosamente decididas.

Ya se avanzó en el acuerpamiento de los independientes y partidos locales con la reunión nacional realizada en Mazatlán en febrero pasado; la elección del 2016 consolidó al PAS al convertirse en la segunda fuerza política de Sinaloa y con buena diferencia en un partido atractivo para la gente; y en tercer lugar, la UAS transitó en la sucesión rectoral de manera tersa con la reelección del rector Juan Eulogio Guerra Liera.

Sin duda, todo junto representa un paquete político de dimensiones y retos políticos que implican toda una transformación de Héctor Melesio Cuén, el PAS y el movimiento universitario y social que representa.

Muy pronto habrá de decidir la inscripción de Cuén y el PAS en la lucha política nacional y en la medida que el tiempo pase la presión va a crecer y si los cálculos políticos no resultan según lo planeado puede tener una reacción en cadena.

Lo peor que le puede ocurrir a una fuerza política y más a una como el PAS, que acumula tanto poder ya en sus entrañas, es que se curse el proceso sin red de protección y se desarticule en un mal paso, un mal resultado.

Héctor Melesio y el PAS han dado muestras sobradas de inteligencia política, que seguramente ahora sacarán a relucir de nuevo, pero sería lamentable ver al PAS metido en una crisis como los demás partidos y en conflicto.

¡Ojalá y no!…

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